domingo, 29 de enero de 2012
Tengo un novio genial que no existe.
No necesito que seas moreno de ojos verdes, aunque para que me voy a engañar ami misma, si eres así, mejor. Tampoco necesito que midas 1'80 y que te las lleves a todas de calles, ni que tengas una moto con la que siempre soñé que mi novio tendría. No quiero que seas extremadamente delgado, no me importa que no estés cuadrado ni que pases dos horas diarias en el gimnasio porque vayas a pensar que de lo contrario no me gustarás. No necesito que vistas de Tommy Hilfiger ni que tengas unas Vans, a mi me gustarás con una camiseta de superhéroes del Pull y unas deportivas. No quiero que tengas dinero, al fin y al cabo con un baño, una cocina y una habitación, se vive. No necesito que vivas en Nueva York rodeado de los mejores lujos que nadie pueda imaginar. Yo, lo único que quiero, es que aparezcas. Se dice que todo el mundo tiene una especia de media naranja en alguna parte del mundo, por lo que sería conveniente que empezaras a aparecer. Por favor y gracias, querido desconocido.
sábado, 7 de enero de 2012
Dichosa bufanda gris.
Entras a la tienda y ves una bufanda. Gris. ''Como me gusta esa bufanda gris''. La admiras. Quieres que sea tuya. Miras el precio. No es cara. Bien. Y entonces empiezas a hacer el tonto, te la pones delante de la cara y haces bromas con tu amiga, quien se ríe por miedo a decirte que no tiene gracia. En realidad lo hace por cumplir. Ahora te da por mirar a través de los agujeros de la dichosa bufanda. Que absurdo es. En cada uno de esos pequeños orificios ves una cosa distinta. Una lámpara si miras hacía arriba. Una baldosa si miras hacia abajo. Y un chico si miras hacia delante. ''Que chico más guapo''. Piensas. Normal, está tremendo. Y entonces él, que ve que estás haciendo el gilipollas, y eso le llama la atención, te mira. Y se acerca y empezáis a hablar. Y compráis la bufanda juntos, mientras le explicas lo mucho que te gusta. Tu amiga te dice que se marcha a casa. Ella se va sin nada y tu con una bufanda gris y buen partido. Y te da el teléfono y te invita a salir. Y pasáis una buena tarde juntos. Y esa noche también sales, con él. Y con tu bufanda.Y bebes y fumas. Y sabe dios que más hiciste...bueno, en realidad si lo sabes. Pero te cuesta entrar en razón. ''Creo que me he enamorado''. Y él te llama al día siguiente. Y al siguiente. Y al siguiente. Y termináis más que juntos. Y al final él te quiere. Y te das cuenta de que tú a él también. Y al paso de los años él te dice lo bonita que era aquella bufanda que compraste cuando os conocisteis y lo tonta que parecías con ella en la tienda haciendo bromas con tu amiga. Y la conclusión que sacas de aquello es que fuiste a comprar de lo aburrida que estabas, que entraste en mil tiendas y nada te gustaba, que diste con una bonita bufanda, que a través de los agujeros de esta miraste, y dio la casualidad de que de toda las personas de la tienda el agujero coincidió con su cara. Que él te miró de lo patética que eras y que terminasteis con un final feliz, por el momento. No os digo que una bufanda gris os vaya a encontrar el amor de vuestras vidas. Ni que el chico más guapo del mundo os vaya a esperar en la puerta de la tienda con un ramo de rosas y cuatro mariachis cantando. Solo digo, que a veces, pasa.
miércoles, 23 de noviembre de 2011
Bonito día el de hoy.
Hoy es uno de esos días en los que se ha despertado con ganas. ¿Con ganas de qué? De infinidad de cosas. Todo lo que se le ocurra. Está dispuesta a cualquier cosa, a cualquier reto, a cualquier prueba. Hoy es uno de esos días en los que el sol asoma por la ventana con un tono diferente. Más cálido y cercano, haciéndolo todo más fácil. Hoy es uno de esos días en los que quiere disfrutarlo en condiciones. Vistiéndose con sus mejores ropas, maquillándose más de lo normal, quedando con sus amigas de toda la vida o yendo a visitar a sus padres. Hoy es uno de esos días en los que se siente libre, en los que tiene la seguridad de que nada ni nadie la va a prohibir disfrutar de la vida como se merece. Hoy es un nuevo día. Hoy los gritos, llantos y golpes del pasado no importan. Hoy él ha desaparecido. Hoy es una mujer diferente. Y gracias a días como hoy ella y muchas más consiguen superar el reto. Salir adelante. Con todas sus fuerzas. Dando a entender lo mucho que valen. Diciendo todo lo que no pudieron decir. Extinguiendo el silencio que había en su interior. Ojalá hubiera más días como hoy. De esos en los que solo importa ser feliz. De esos en los que te renuevas interior y exteriormente. De esos en los que decide vivir el presente como si fuera la única meta que existe. Pero gracias a dios los días como hoy están comenzando a ser más frecuentes. Gracias a dios ahora no se esconden. Gracias a dios ella ha cerrado una puerta y abierto otra. Ahora disfruta de una plena libertad. Con la capacidad de caerse y levantarse por sí misma. Sí, hoy es uno de esos días.
lunes, 14 de noviembre de 2011
Me encantan mis botas y mi falda.
Me gustaría salir a la calle con unas botas feas. De esas de plataforma rollo años 80' que ya no se llevan. Que la gente me mirara por la calle con gesto de superioridad, intento hacerme ver lo feas que son mis botas y lo guapos que van ellos. Me gustaría ponerme esa falda que tanto me gusta. Que no es precisamente bonita, pero que me la regalo alguien importante para mí y que solo por el significado que tiene merece la pena lucirla. Y que al salir a la calle tengas que ser el centro de las críticas ajenas. Me gustaría hacer miles de cosas sin que repercutan en mi. Poder ir como yo quiero, como a mi me gusta. Poder llevar mis botas feas con la falda hortera, pero ser feliz a sí. No tener que preocuparte del que dirán. Desgraciadamente soy de ese tipo de personas a las que le afectan las cosas de ese estilo. Y no si lo dice la gente que no conozco, que ya ves tú, si no la gente cercana que sabe que te duele. Es ahí cuando te das cuenta de quien sí y quién no. Quien te dice que las botas son feas pero no lo hace con un mal fín, y tú ríes y se lo afirmas, y quién te dice que la falda es hortera para sentirse más agusto con ellos mismos. Pues a mí me gustan mis botas feas y mi falda hortera, y no me lo puedo poner porque siempre hay alguien que está en desacuerdo contigo, que critica todo lo que haces o dices. Que te dice 'yo acepto que te gusten Dani Martínez y Anna Simon' pero solo lo dice por cumplir, porque si a sí fuera sabría que esto para mi es importante. Una vez hace gracia y lo aceptas. La segunda haces oídos sordos. Y a la tercera estás hasta los huevos. Lástima que yo ya haya aguantado mil millones.
viernes, 4 de noviembre de 2011
Y entonces llega el otoño.
Esos jodidos meses negros, en los que por la mañana te mueres de frío y por la tarde de calor. Que no sabes si ponerte una chaqueta de invierno o una chaqueta fina. Que llegas a casa y cuando te quieres dar cuenta son las seis. Y es de noche. ¿Por qué cojones es de noche a las seis de la tarde? Y te toca encender la chasca. Y todos los meses son iguales. Tardas en acostumbrarte al curso y, cuando por fin lo has hecho, llega el puto frío para colarte entre tus huesos y congelarte lo asumido. Y no sabes que pijama ponerte. Cuando llevas el corto tienes frío, y cuando llevas el largo tienes calor. ¿Es que acaso no podía existir un pijama para Otoño? Y de repente llueve. Y cae una tormenta. Y decides quedarte en casa calentita, viendo alguna serie rollo Simon. Y a los quince minutos sale el sol y tu te cagas en su puta madre. Septiembre Octubre Noviembre y Diciembre. Todo es gris y marrón. Tu subconsciente te sigue diciendo que todavía estamos más o menos en verano, pero entonces llega un niño cabrón y te dice 'Mira, ya estamos en Otoño, se han caído todas las hojas de los árboles y están desnudos' Y es verdad. Oh, puta mierda. ¡Estamos el Otoño! Odio el Otoño. ¿Qué narices pinta una estación con tres meses con los nombres prácticamente iguales, donde no sabes que ropa ponerte, que pijama llevar y que cuando decides lo primero tienes que ponerte lo segundo porque con el puto cambio de hora ya es de noche? El cambio de ropa. Guardar todas las camisetas de manga corta y coger las cajas con la ropa de invierno...duele. Y luego vete tú a sacar al perro a -89458456 grados, que cuando quiere ponerse a mear se ha congelado en el espacio. En fin, que odio el Otoño. Bueno...siempre me quedarán las castañas.
domingo, 23 de octubre de 2011
Juguemos a un juego.
Se trata de taparse los ojos con una venda. Sentarse en una silla sin respaldo. Si te desequilibras, caes, cual balanza perdida en el espacio. Mantente inerte. Convierte en un punto muerto. Localizado en una parte perdida de un universo infinitamente paralelo. No pienses en nada. Despeja completamente tu mente. Deja los brazos muertos. Los dedos separados. Los labios entreabiertos, sintiendo el aire rozando el interior de tu boca. Siéntete un monje budista. ¡No! No te muevas, recuerda que la silla no lleva respaldo. Reincorporate. Sonríe levemente, hazle pensar al mundo que lo tenias todo controlado. Les convences. Mientes, pero les convences. Vaya, increíble, no es fácil hacer creer al jurado de las emociones cosas que no son. Bravo por ti, lo estás haciendo bien joven. No abras los ojos, la venda no es lo suficientemente opaca como para no poder ver más allá de lo imposible. Recuerda que no estás. O estás. Extraño. ¿Quién sabe? Un juicio. No, más bien una prueba. Reto personal ante ti misma. No ladees. No finjas. Tápate los oídos. Olvida que existe el sonido externo. Tan solo escucha tu interior. No habla. No escucha. Solo siente. Comienza a dar vueltas. La silla se descontrola. Y entonces, despiertas.
sábado, 27 de agosto de 2011
Soy y voy y viceversa.
Voy a volverme totalmente loca. Voy a encerrarme en mi habitación a escuchar toda la discografía de los Beattles. Voy a vivir todo lo que me queda de vida, que es mucha, al límite. Comer cuando tenga hambre y beber cuando tenga sed. Voy a estudiar, evidentemente, pero siempre sin suprimir la diversión. Voy a vivir vivendo, cosa que pocos hacen. Voy a sentir que todo es mío. Voy a ser libre. Voy a ser feliz. Voy a hacerlo todo como y cuando ami me venga en gana. Voy a ser la dueña de todo. Voy a ser dueña de mi misma. Voy a saber tomar mis propias decisiones. Voy a pasarlo bien, muy bien. Soy y voy como una moto. Sin frenos. ¿Qué más da? Hay una frase que dice 'Vive tu vida al límite, de todas formas no vas a salir vivo de ella'. Gran sabiduría la del creador, y yo le haré caso con sus consejos. Viviré a toda velocidad, sin miedo a los obstáculos. Salvando vidas, matando sueños. Creando ilusiones y destruyendo complejos. Y después de haber estudiado lo que quería, hablar los idiomas propuestos, enamorarme al menos una vez, bebido de todo, fumado de todo y follado con todos, podré decir tranquilamente: 'Gente, esto es vida'.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)
