martes, 19 de julio de 2011
Sí, de esos pesados textos de distancia, pero optimistas.
Hoy he pensado, de esas veces raras en las que amí me da por pensar, que si todo lo que estuviera lejos estuviera cerca sería peor. La distancia es algo que la gente odia y desprecia, pero no saben que sin ella los mejores momentos de su vida no existirían. 'Soy un chico de ciudad y hoy he ido a la playa, ha sido el mejor día de mi vida'. ¿Qué pasaría si ese chico viviera en la playa? Que la sentiría como algo común y no la apreciaría como la aprecian los chicos de ciudad y viceversa. La gente le echa la culpa a la distancia por todo porque no son lo suficientemente fuertes como para afrontar sus problemas ellos solos. Siempre buscan una excusa por la cual sentirse mejor, volviéndose ajenos a sus propias preocupaciones. Ami me encanta la distancia. Pensemos pues que tengo una amiga en Cádiz o en Torrevieja, por decir algo, el día que las viera sería el mejor del mundo, porque no estoy acostumbrada a estar con ellas tanto como me gustaría y es algo nuevo. ¿Qué pasaría si fuera de Cádiz o de Torrevieja? Que verlas sería algo normal y corriente y no lo apreciaría tanto, ni sería tan especial, como si viviera por ejemplo en Madrid. Así pues, remitiéndome a mis anteriores argumentos, he de decir que cada uno es de donde es, es como es, y vive donde vive, y que si la distancia no te acompaña, vuélvete cercano. Sé más fuerte que ella, si eso te va a hacer sentir mejor. Pero nunca intestes compensar todo los males que ella te provoca. La distancia existe porque debe de existir, y es el destino quien decide en que momento debe romperse. No seas impaciente, todo llega en su debido momento.
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