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sábado, 12 de julio de 2014

Green is a good color.

Después de meses sin expresar todo lo que siente, cuesta volver a la rutina de las infinitas experiencias no contadas. A veces nos asustamos de lo que vemos e incluso de lo que no vemos. Me cuesta explicar esos miedos, especialmente ahora. Supongo que la distancia lo hace todo más difícil y la incertidumbre del saber como y cuando se me mete por debajo de los huesos, haciéndome temblar, incluso. Tener dos vidas es complicado. Con gente distinta, lenguaje distinto, costumbres distintas. Lugares y experiencias nuevas. Conocimientos que adquiero a base de experiencia. Mirando, observando. Pero sobre todo, entendiendo. He aprendido y desaprendido (si eso existe?) tanto que me cuesta organizarlo todo en mi mente. He conocido partes de mi que no me hubiera gustado conocer nunca, pero también algunas de las que yo misma me he sorprendido. A todos nos cuesta diferenciar las personas que nos quieren de verdad y las que no. Cuando las que crees que de verdad estarán ahí para siempre te sorprenden, y es como aquella parte de tu corazón que tenías especialmente reservada para ellos se destruyera de la forma más violenta posible. Y no lo entiendes, porque en qué momento alguien te aviso de que algo así podría suceder. Pero por suerte, también existen las personas que prometen no dejarte nunca…y no lo hacen. Y es absolutamente maravilloso poder compartir esa parte de tu vida con ellos. Somos humanos. Y como humanos reímos, lloramos, queremos, nos enfadamos…pero también como humanos aprendemos a entender que no todos somos como uno cree. Simplemente me parece impresionante que en el amor y cariño no existan razas, colores, o edad. Cualquier tipo de amor. Amor de pareja, de amigo…de profesor? No sé. Supongo que aquel último les resultará raro a algunos. Pero me alegro tanto de ser aquella que lo entienda…Resulta extraño pensar que hace apenas dos años eran todos extraños. Inexistente en mi consciencia. Personas, lugares…todo. Un choque multicultural impresionante del que al final acabas dependiendo. Enamorada de lo que conozco y de lo que me queda por conocer. El mundo es mío. Y de todos.  Gracias  a Dios tenemos la libertad de ir, visitar y conocer. Viajar. Aprender a querer a los que los que ahora son extraños se volverán una parte imprescindible de tu vida. La distancia a veces duele y la impotencia de no poder ir y venir cuando me apetezca duele todavía más. Pero tengo tiempo…y ganas. Gracias a los que me cuidaron taaaaaaaaaaan bien…por aquellos que me trataron como su fuera su propia hija…Me sigue constando analizar todo lo que has/habéis hecho por mi. Las cosas increíbles me has/habéis dicho de las que he aprendido tanto. Por lo que costo tantísimo decir adiós en el aeropuerto...sin duda el adiós más difícil de mi vida. Y solo de pensarlo se me saltan las lágrimas. No sé si son de felicidad o de tristeza. Creo que un poco de las dos. Es el miedo a ´no sé cuando volveré a verles.´Podrían ser años, muchos años...quien sabe.  Soy de esas que cuando la gente le quiere se pregunta la razón. Y la respuesta que me han dado siempre ha sido ´porque sí.´ Fair enough. Y aquellos que se fueron o simplemente no estuvieron…mi madre siempre dice que no hay peor desprecio que no hacer aprecio. Y aunque la escuche poco, esto a veces hay que aplicárselo. Y cuesta, sí. Porque ignorar a alguien que te importa es difícil. Pero perder el tiempo con alguien que no te quiere en tu vida es derrochar increíbles momentos con otros que quieren estar a tu lado.  Vivamos y aprovechemos al máximo todo lo que tenemos y estemos dispuestos a vivir las experiencias que quedan por vivir. El mundo es tuyo, también. 

miércoles, 5 de marzo de 2014

Zero.

En que momento de tu vida todo se convierte en nada. En dolor y rabia. En lagrimas. En un sin vivir de malestar. De sueños rotos y sonrisas apagadas. De llantos ahogados en recuerdos. En que momento de tu vida te cuesta respirar y controlar los ataques de ansiedad. Que es aquello que nos destroza tanto por dentro. Sera la falta del todo y la posesión del nada. Sera el detalle de ser consciente cuando pasa. Que lo ves, que lo notas, que lo sientes. Que tu felicidad se aleja poco a poco junto aquellos a los que les demostraste el mundo. Que no queda y con nada intento conformarme. Porque te hacen daño. La forma en la que les abriste el corazón desde el minuto cero. Y ahora no lo encuentras porque se lo han llevado. Y se te encoge el alma que te queda al pensar que tu antiguo lugar favorito del mundo ha sido destruido en tu mente. Y la tristeza se hace mas intensa. Una presión en el pecho te bloquea el pensamiento. Y ahora te cuesta respirar de nuevo. Y el llanto se convierte en angustia y la tristeza en rutina, la sensación de soledad en tu enemigo y las ganas de desaparecer tu mejor aliado. Y le culpas a todo y le culpas a el. Por arruinarlo todo a base de mentiras y mas mentiras. Y bajas la cabeza y lloras. Y nadie escucha, y nadie siente. Y no eres nada. Y todo duele. Y el dia se apaga en un suspiro. Y asi.

sábado, 22 de febrero de 2014

Como se busca ayuda en silencio.

El muchacho agachaba la cabeza a la vez que las lagrimas derramaban por sus mejillas. Buscando alguna respuesta a alguna pregunta. Preguntas que ni siquiera el conocia y respuestas de las que nunca podria tener una idea. Que hacer. Cuando hacerlo. Porque hacerlo. Merece la pena seguir. O a lo mejor no. A lo mejor vale con tan solo no hacer nada. El joven sigue dandole vueltas. No es feliz, pero por extraño que parezca, tampoco se considera a el mismo triste. Simplemente no siente nada. Vacio. Se levanta por la mañana sin motivo. Come no porque tenga hambre, si no porque es lo que se supone que tiene que hacer. Finge todas y cada una de sus sonrisas. No hay absolutamente nada por lo que luchar. No tiene fuerzas porque no sabe donde buscarlas. Solo quiere pedir perdon. Pedir perdon a todo lo que le rodea. Perdon por no hacer nada que al parecer lo es todo. Lo siento por no ser suficiente en tu vida. Lo siento por el mero hecho de decir lo siento. Y levanta la cabeza intentando dejar de hablar con el mismo, pero no lo consigue. Y vueltas y mas vueltas. Y lo siento por todo y por nada. Y lo siento por cada vez que le haya fallado a alguien. Lo siento, lo siento y lo siento. Por no admirar la vida que tengo, que no valoro...porque no hay nada. Pero lloro porque no se hacer ninguna otra cosa. Y a veces incluso no lo hago porque no me quedan mas lagrimas. Y que dificil es competir con todo lo que te rodea. Y que dificil es sentir que alguien se preocupa por ti, porque sabes que no lo hacen. Y si algunos lo hacen, lo siento por haceros sentir que debeis preocuparos por mi. Pero no deberiais puesto que no soy tan importante. Y el joven continua una otra vez repitiendo todas esas cosas en su cabeza. Pero nada sigue siendo la palabra que mas ajusta a su vida actual. Nada que ver, nada que oir, nada que sentir, nada que evitar, nada que admirar. Nada. Un poco de odio hacia algunas personas, pero aun asi se disculpa por odiarlas. Y el muchacho se da cuenta que lo peor que existe en este universo es vivir en la burbuja en la que el se encuentra, donde no hay motivos por los que seguir. Y sentirse solo. Y cada dia mas solo. Y ver a la gente que quieres huir de tu lado. Y mas y mas y mas solo. No sentir las piernas o los dedos de las manos. La saliva espesa y los ojos humedos. Y despues...despues sigue sin haber nada. 

sábado, 30 de noviembre de 2013

Prometo que soy de playa.

Vamos a describir el campo. Por qué? No sé. Porque es bonito. No me refiero a un gran espacio donde se divisan las motañas a los lejos y el viento sopla fuertemenete, dejando así los arboles desnudos y partiendo incluso algunas ramas.
Me refiero a esas grandes explanadas donde parece que incluso el verde de la hierba se refleja en el cielo.  Cuando cierras los ojos se escucha la pureza de lo vivo, simulando así un paraiso paralelo, llegando a conseguir escuchar la voz de lo que no existe. Se observan los pájaros volar alrededor de rama en rama, buscando un nuevo cobijo a la vez que surcan cada puesta de sol. Oh las puestas de sol. Donde a veces se cierra los ojos por no poder creer tanta belleza junta. Aquel lugar era bello. Los colores naranjas y azules del cielo se mezclaban en el crepúsculo, dejando a las nubes un ligero tono rosado a su vez, disfrutando asi de una armomía de color en lo alto de aquel campo. Bonito lugar. Plasmado de árboles de diferentes tipos desprendiendo diferentes olores. Siendo así capaz de conquistar tus sentidos con una simple ráfaga de sus perfumes. Observando las hojas y sus diferentes pigmentos, colores difíciles de reconocer de los que seguramente ni siquiera un experto en arte sabría decir el nombre exacto con el que se denomina. Pero así fluye todo en armonía. Con la hierba plasmada en el cielo que se funde en un sinfín de colores con el sol, acorde con el sonido de los pájaros y la distinción de los árboles que a su vez son el hogar de algunos animales. Que bello es ser bello y que bello es reconocer que es bello. 

domingo, 20 de octubre de 2013

Hey soul sister.

Como explicarte a ti, que aun sigues con la cabeza en tu parte favorita de aquella película de amor, que todavía no quieres confesarme tus peores miedos, que escondes tus sueños en un baúl abierto sin llave para que otro menos temerario se los lleve, que no te atreves por las probabilidades de fracaso. Sigue lloviendo en la misma ciudad de siempre con la misma gente de siempre. Con nubes entrecortadas por los rayos de sol. Echando a andar por los suelos mojados de esas calles tan familiares. Con las manos en los bolsillos recordando la última vez que utilizaste esa chaqueta y buscando una explicación de porque no te la has puesto en tanto tiempo. Como explicarte a ti, que continuas con el nudo extraviado en la garganta, con tus quebraderos de cabeza de siempre y con las pocas ganas de intentar remediarlo. Que sigues escuchando la misma canción con la misma letra que te hace daño. Como explicarte a ti, compañero de andadas y cruzadas, lo mucho que me cuesta sostenerte en este olvido. Te busco y no encuentro y te encuentro y no te busco. Y al encontrarte me asombro de que no has cambiado nada y me enfado porque quizá debería haberte buscando antes. Y te busco y no apareces y te encuentro y no lo aprecias. Como explicarte a ti, querido poco soñador, que las fuerzas disminuyen. Y por eso y por mucho más, por lo que no se puede contar, por la chaqueta que llevas tanto sin usar, por las calles familiares, por tus miedos al fracaso. Y por mi paciencia que poco a poco se hace más pequeña, te cuento y te confieso que de todas de las maneras, yo te compraré mil chaquetas más, y te llevaré a ver otras películas de amor, iremos a todos los países que tu quieras  y no fracasarás porque no te dejaré yo. Como explicarte a ti, amigo y desconocido, que aun me sigue importando.

lunes, 30 de septiembre de 2013

Dear Friend.

Supongo que lo primero que hay que hacer en una presentación es decir tu nombre, tu edad, y el lugar en el que vives. Pero puesto que no me gusta dar muchos detalles sobre mi identidad y de que te escribo esta carta sin ningún tipo de intención de que puedas llegar a reconocerme, me limitaré a decirte que me suelen llamar ‘Five’. Para ser honestos, no recuerdo con mucha certeza a quien se le ocurrió el mote, pero estoy seguro de que el motivo es porque soy el pequeño de cinco hermanos. Querido amigo, no te escribo esto con motivo de asustarme o hacerte sentir triste por lo que me gustaría contarte. De hecho no tendrías motivos para estarlo. Sé que en el fondo soy un muy chico normal, pero los detalles que tengo diferente a los demás a veces me hacen sentirme un poco raro. Por eso te escribo esto, no intento que adivines quien soy o que intentes ser mi amigo. Tener amigos está bien. A veces, supongo. No sé, nunca me he parado detenidamente a pensarlo. Pero lo que quiero decir es que a veces me gustaría explicarle a alguien muchas cosas, pero nunca encuentro a la persona correcta. Y creo que tú, querido amigo, eres la persona más indicada. No intentes buscarme en tu colegio, o en tu barrio, o en tu ciudad. Probablemente estemos separados por muchos kilómetros. A lo mejor incluso cuando leas esta carta yo haya desaparecido del mapa, o a lo mejor estoy casado y con dos niños pequeños. A lo mejor mientras escribo esta carta tú ni siquiera has nacido, pero si Dios y el destino ha querido que esto esté entre tus manos, no pongo en duda que eres la persona indicada. Como ya te había comentado antes, me suelen llamar ´five´. Vivo en una pequeña ciudad costera. No te diré el nombre, por supuesto, y mucho menos el país. Pero muchas veces me gusta irme solo a la playa y tumbarme sobre la arena a escuchar el sonido del mar, de las gaviotas, y sobre todo de la gente. En la parte derecha de aquella playa se suelen poner las familias porque es la zona más tranquila. Observo a los niños jugando y la madre preocupada de que se vayan a descuidar y perderlos de vista en el agua. Y al padre tomando el sol leyendo un libro del que seguramente ni siquiera tenga interés y esté pensando en las horas restantes que le quedan para tener que ir de vuelta al trabajo. Empiezo a notar como los granos de arena empiezan a clavarse sobre mi cara y, por alguna razón, siempre cierro los ojos. Me gusta mucho la playa. Pero siempre siento lástima por la madre preocupada. Recuerdo cuando mi madre era así con todos nosotros. Solíamos ir los siete a la playa cada domingo, porque era el único día que mi padre no tenía que trabajar. Mi madre siempre hacía bocadillos para todos. Una vez había tormenta pero hacía calor. Sabes de esos días en los que puedes ver el cielo completamente gris pero la humedad se sigue pegando a tu cuerpo y el viento que corre no está frío. Pero recuerdo que aquel día el mar estaba revuelto. Te había dicho antes que somos cinco hermanos, ¿verdad? Creo que ya lo he repetido unas cuantas veces. Para ser honestos ahora mismo somos cuatro, pero me gusta seguir diciendo que somos cinco porque él siempre será mi hermano favorito esté donde esté. Era el mayor de todos nosotros. Su último verano siendo un niño, puesto que empezaría la universidad en unos meses. Creo que tenía pensado salir de la ciudad e irse a estudiar a otro sitio, pero no lo recuerdo muy bien. Lo siento amigo, ojalá pudiera escribir mejor y explicártelo todo con más detalle. Apuesto que si leyera más mi vocabulario mejoraría en todos los sentidos, pero bueno, ahora no estamos hablando de eso. Aquel día estábamos todos en la playa. Mi hermano se despidió de nosotros y se fue a la otra punta de la playa con sus amigos, donde las olas son más grandes y hacer surf produce más adrenalina. Recuerdo que justo antes de irse vino y me prometió que cuando volviera jugaríamos un partido de fútbol. Llevábamos intentando jugar un par de semanas pero había estado ocupado con sus exámenes finales, y ahora que había llegado el verano tendríamos más tiempo. No recuerdo muy bien que pasó después de eso, pero puedo ver en mi mente a mi madre tirada en la arena llorando, mi padre intentando levantarla y mis otros hermanos, excepto Lucía (tiene dos años más que yo) intentando mantener la cabeza alta delante de todos los allí presentes. Yo no me di cuenta de lo que estaba pasando hasta dos días después, cuando estaba empezando a echar de menos a mi hermano. Papá se acercó a hablar con Lucía y conmigo y nos comentó sutilmente que se había ido y nos reuniríamos con el algún día. Por aquel entonces yo tenía siete años y no entendí absolutamente nada de lo que me contó, por eso decidí preguntarle a mi otro hermano, el segundo más mayor. Entonces él me explicó absolutamente todo. Recuerdo que dijo algo de que estaban todos haciendo surf y Marcos (no sé si había dicho ya que mi hermano se llamaba Marcos, en casa de haberlo hecho ya, lo siento. Me estoy poniendo un poco nervioso) cogió una ola un poco mala. Al parecer muy mala, porque no salió hasta veinte minutos después. Supongo que no pudo salir a coger aire. A veces me enfado y pienso que debería haber luchado más para haber experimentado su primer año en la universidad. O para demostrarle a mis padres que es responsable suficiente para vivir en otra ciudad en un piso independiente sin tener grandes problemas, como un adulto. O simplemente para haber jugado aquel partido que me prometió. A veces me como mucho la cabeza pensando en eso. Pero, querido amigo, prometo dejar de hablar de todo esto ahora mismo porque, como he dicho antes, he prometido intentar no ponerte triste. Y ahora, volviendo a la realidad, sigo tirado en la arena y decido que es hora de volver a casa. Mañana tengo clase. A veces pienso que soy raro porque no soy popular, pero tampoco un marginado al que todos le gastan bromas. Supongo que paso bien desapercibido y eso me gusta. De vez en cuando la gente grita ‘five’ a lo lejos, y yo miro y les saludo. Y apuesto que me llaman Five porque no conocen mi verdadero nombre. Y es normal. Porque tampoco soy alguien tan importante como para recordar mi nombre. Mi hermano si lo era. Pero de aquello ya hace tiempo y la gente se olvida de los que ya no están. No todos, por supuesto. Yo no. Y sé que Dios tenía un plan para él allí arriba. Y por eso intento no pensar mucho en eso. Ahora mismo quedamos tres de mis hermanos en el instituto. El segundo ( y digo segundo porque el primero y más mayor siempre será Marcos) está en la Universidad. Creo que está estudiando algo de economía, pero tampoco me hagas mucho caso. De todas formas no es un dato de importancia. Después está el tercero, que te diré que su mote es ‘Puma’ y así me ahorro el hecho de decirte su nombre real. Él se graduará este año, y yo le deseo mucha suerte con el examen de Selectividad. Mi hermana Lucía, que supongo que por el hecho de ser la única chica de mi familia es la más popular de todas. Siempre ha tenido muchos novios. Lo cual  yo no veo demasiado bien, pero soy el pequeño y no tengo derecho a opinar sobre eso. Y luego estoy yo. ‘Five’. He de comentarte que sí que tengo amigos, pero no muchos van al mismo instituto que yo. Y, como habrás podido deducir…soy raro. Me llamo raro a mi mismo porque cuando alguien quiera llamármelo a la cara estaré preparado y no me hará daño. Me gusta mucho pasar tiempo solo. Y me gusta escribir cartas a gente que no conozco. Pero no sé porque, contigo me siento más cómodo. Algo más que me gustaría decirte sobre mi es que no quiero novias por el momento. Las relaciones que tienen los adolescentes de dos semanas me parecen un poco absurdas. No sé. Yo prefiero esperar. Tampoco tengo ninguna prisa. Muchas veces me pregunto a mi mismo a que aspiro. Y lo cierto es que no lo tengo del todo claro. Pero por eso te escribo todo esto, para que tú y yo discutamos sobre que queremos hacer con nuestras vidas. No, ahora poniéndonos serios. Me gustaría ser profesor de Literatura. Me gusta leer. Y escribir. Y nunca he probado a enseñar, pero tiene pinta de ser divertido. Quiero ser uno de esos profesores en el que los alumnos quieran venir a mi clase con ganas. Me gustaría hacerme su amigo. Hacerles sentirse especial. Yo creo que todo el mundo tiene derecho a sentirse especial alguna vez. Y también creo que si algún profesor me hiciera sentir especial, sería muy feliz. Yo quiero ser de ese tipo de maestros en los que cuando un alumno lo esté pasando mal, acuda a mi para ayudarle. Creo que todos los adolescentes estamos un poco locos, y a veces necesitamos a un adulto que no sea nuestros padres para echarnos un cable. Otra de mis grandes aspiraciones es que se me reconozca por quien soy. No quiero ni querré nunca borrar la sombra de mi hermano, y tampoco necesito que la gente se aprenda mi nombre o quieran ser mis amigos, pero me gustaría que cuando me miren piensen que soy algo más que el pequeño de cinco hermanos. Y con eso hacer más feliz a mis padres. La muerte de Marcos siempre ha sido un tema tabú y me gustaría que todos nos lo tomáramos con mas normalidad y así ellos estarían más relajados cada vez que sale el tema. Pero a lo mejor que sea tabú es lo correcto y soy quien está equivocado, porque soy raro. No sé. Yo nunca sé nada. Pero es como si a la vez lo supiera todo. Creo que voy a dejar de escribir un ratito porque estoy empezando a pensar que tu crees que estoy loco. Pero te prometo que no, simplemente quiero descifrar de una vez por todas que quiero hacer con mi vida. Pero sé que si ahora paro luego me dará pereza empezar a escribir otra vez, a si que tengo que terminar esta carta como sea. Aunque no lo creas me has ayudado bastante. Poco a poco he llegado a la conclusión de quiero ser profesor (pero uno de los que ayuda), de que quiero hacer a mi familia un poco más feliz…y que supongo que eso me hará a mi también feliz. Creo que quiero casarme en un futuro. Y tener niños. Y criarlos muy bien. Y ayudarles a buscar a alguien con quien hablar cuando se sientan solos. Solo espero que tengan un profesor guay como lo voy a ser yo. Y si no, que decidan escribir cartas a gente desconocida, porque al fin y al cabo ayuda. También quiero empezar a tener una relación más estrecha con mis hermanos. Y desmostarles que no soy tan raro. Y aprender Italiano. Siempre he pensado que hablar más de una lengua nunca viene mal, y al parecer inglés es la más demandada, pero Italiano suena mejor, ¿o no? Además me encanta Italia. Podría irme allí a ser un profesor guay de español (Creo que he repetido la palabra `guay´ varias veces y te pido perdón, pero creo que es la que más se parece a lo que estoy intentando describir)
Ojalá mis hermanos cumplan todos sus sueños. Ojalá Marcos esté cumpliendo todos los suyos allí arriba. Ojalá yo llegué a conseguir todo lo que estoy contando y lo que me queda por descifrar. Supongo que el truco está en saber quien quieres y quien quieres ser. Y que somos quienes somos por muchas razones, y que probablemente desconozcamos muchas de ellas. Ahora mismo me dispongo a despedirme. Aunque no lo creas, querido amigo, has ayudado bastante. Espero que a ti también te vaya todo de maravilla. Porque te lo mereces. Supongo que te preguntarás porque lo sé si nunca te he visto en persona, pero si has llegado a leer el final de esta carta, quiere decir que has sentido la necesidad de saber algo sobre mi, y eso es algo que no hace mucha gente. Por lo que espero que seas muy feliz donde quiera que estés y con quien quiera que estés. Lucha por tus sueños como yo lucharé por los míos. En caso de que seas italiano…quien sabe, a lo mejor algún día me convierto en tu profe guay de español. Aunque en ese caso no entenderás nada de lo que pone en esta carta. Pero no importa, la has tenido en tus manos y eso es más que suficiente. Mucha suerte. Toma buenas decisiones, así como yo tomaré las que crea que son mejores para mi. No llores por los que no están porque si quieres puedes mantenerlos vivos en ti. Mi hermano nunca se ha ido y nunca se irá. Lo único que echo de menos son los partidos de fútbol. Espero que no haberte puesto triste durante esta carta…porque esa no era ni de lejos mi verdadera aspiración. Y a decir verdad, yo creo que no tengo una sola, tengo muchas. Y tu espero que también. Tener aspiraciones a ser alguien es bueno. Mantén la fe y cree en ti mismo. ¿Sabes qué? Creo que me voy a apuntar a algún deporte para conocer gente nueva. Puede que fútbol. Y me voy a presentar con mi verdadero nombre. Y ellos podrán llamarme así o ‘five’. No me importará porque al menos sabrán que tengo un nombre real detrás de ese mote. Y voy a estudiar. Y a ser un profe guay. Dios, ¿no te mueres de ganas de saber que será de tu futuro? Ahora me está entrando un poco de vértigo, pero estaré bien en unos minutos. Y tú espero que también. Ahora mismo me dispongo meter esta carta en un sobre y meterla en un camión de mercancía. No quiero saber si es nacional o internacional, porque sé que Dios la llevará a la persona indicada, que eres tú.
 ‘’Credere in se stessi e trovare il tuo vero aspirazioni.´´ 
Muchas suerte en todo, amigo.
                                                                                                                                                                           

                                                                                                                                                                            Five.

miércoles, 17 de abril de 2013

Yo soy feliz, y tu?

Los miedos nos hacen vulnerables. Nos asustan de cosas que ni siquiera conocemos, cerramos puertas a nuevas aventuras e incluso olvidamos lo que un dia tuvimos. Evitamos nuevas experiencias, segundas oportunidades y terceras personas. Los miedos nos vuelven pequeños, mas incluso de lo que un dia fuimos. Nos prohiben y limitan sueños. Controlan nuestras emociones y sensaciones. Nos vuelve ausentes de nosotros mismos. A veces perdiendo la conciencia de nuestra identidad. Nos vuelven mentirosos, para ocular la verdad por los miedos a que algo salga mal. Los miedos nos vuelven locos, dejandonos cada noche en vela pensando que hacer el dia siguiente para superarlos. Los miedos nos vuelven vergonzosos, timidos. Nos cohiben de experiencias. Nos hacen temblar. Los miedos te dicen un camino cuando tu quieres tomar el opuesto. Nos susurran al oido el peligro de arriesgarse, cuando nuestro corazon nos incita a saltar al vacio. Los miedos agarran nuestra alma con dos manos bien atadas, dejandola a veces incluso sin respiracion. Pero algunas historias dicen que existen personas que superan esos miedos. Que le abren los ojos al mundo y gritan al vacio su nombre y apellidos con orgullo en la cara. Que saltar, corren y luchan por vivir. Y te cuentan que no es tan dificil, solo tienes que intentarlo. Aquellos pocos que consiguen todo eso, son los que te repiten una y otra vez la frase 'Soy Feliz'.


Yo soy feliz.

lunes, 11 de marzo de 2013

Humanización.

Cada vez que reflexionaba sobre todo aquello, echaba a temblar. Es de esas personas que sienten por la gente, de las que los problemas ajenos le afectan incluso mas que los suyos propios. Pero aquella chica escucha atentamente las palabras de aquella otra mujer, intentando contener sus sentimientos, no quiere que nadie piense que lo siente en los mas profundo de su alma. Intentando evitar el tema, porque cada vez era mas dificil actuar como que no la afectaba demasiado. Y luego, al llegar a casa y sentarse en aquella comoda cama son sábanas recién limpias de aquel día, reflexiona en todo aquello. Todo aquello que no es siquiera nada concreto, simplemente pensar. En todo lo que aquella sabía mujer dijo, en el verdadero significado de sus palabras. A veces las personas no saben cuanto valen la pena hasta que no te plantas enfrente de ellos y les das todas y cada una de las razones por las cuales son bienvenidos a este mundo. Y sabes cuanto aquella mujer desearía poder dar vida a alguien. Y la imaginas llorando, con las lagrimas puras viniendo de su alma. Partiendo su corazon, y a la vez el tuyo, por todos los gritos callados que ellas dicen. Las lágrimas hablan, cuentan, susurran y gritan. Y cuando quieren contarte una historia, saben bien como hacerlo. Las lágrimas son sabias suficientes para no necesitar palabras. Y aquella mujer, con aquellas lagrimas, sentada enfrente de aquella muchacha, conteniendo la respiración a suspiros, levantando la mirada fingiendo ser fuerte, y diciéndose a ella misma, que vale la pena. Cuanto desearía esa mujer tener la oportunidad de hacer lo que todas las mujeres sueñan. Y aquella muchacha solo se queda frente a ella, sin mucho que decir, con mucho que pensar. Y si es que existe un Dios, porque hace posible que las que luchan día y noche por conseguir esto no puedan por motivos que solo él sabe, y las que no estan dispuestas a vivir todo eso, las deja libres de elegir. Aquella joven solo piensa en cuanto amor falta en el mundo, de cuanto cariño y compasión por los demás se esta echando en falta, y cuanta humanidad deberia venir de vuelta. Seamos humanos y con ello seremos felices. Hacer lo que vuestra mente os diga pero sin dejar al corazon mudo, porque muchas veces tiene mucho que decir y ni siquiera le dejas hablar. Vivir dando amor y siendo pacientes, porque todo llega. A lo mejor no del modo que esperabas, pero vendrá. Decir 'te quiero' antes de que sea demasiado tarde y valorar las verdadera cosas necesarias de la vida antes de que un día te las cierren por banda y las eches de menos. Creer en el destino. O sino, crearlo. Y cuando os sintáis que no podeis con todo esto, pedir ayuda, porque todavía queda gente humana. Pedir por favor y dar las gracias. Y ser felices. Que al fin al cabo, eso es para lo que estamos aqui, o no?

miércoles, 23 de enero de 2013

Que bonito es llorar de emocion.

Te encuentras en la esquina de tu lugar favorito en el mundo. No sabes realmente que tiene ese lugar. Simplemente sientes una mezcla de paz y felicidad al mismo tiempo. Sentada en una silla con las piernas en lo alto, respirando hondo. Analizando con cada expiración el porque de muchas cosas, aun sabiendo que no lo encontraras nunca. Mirando a las paredes de aquella habitación que te hace sentir tan feliz. Sonriendo para tus adentros, a escondidas. Sintiendo el hogar tan lejos del hogar. Que ironía. Disfrutando cada abrazo. Abrazos de personas, pero también abrazos del ambiente. Abrazos del aire, que te hacen sentir tan confortable. Siendo un poco más feliz. Y entonces empiezas a andar por aquella habitación e intentas darte cuenta que es lo que la hace tan especial. Y realmente no es nada en concreto. Simplemente el espíritu y las ganas que predominan. Amar todas y cada una de las pequeñas tazas de café, las sillas en las que se sientas los alumnos, los cajones con tu nombre para que metas tus cosas. Y ahora estas ahí sentada, enfrente del ordenador de esa persona que te regala una sonrisa sin esperar nada a cambio. Buscando siempre una razón para hacerte sonreír a ti también. Y al final reis las dos. Y entonces te das cuenta de que es eso lo que hace aquella habitación tan especial, es ella. Es todas y cada una de las personas que pertenecen a esto. Yearbook. Y te preguntas que seria de tu vida en aquellos momentos sin todo aquello. Porque lloras de emoción cada vez que piensas en todo eso, se te pone el corazón en un puño y un nudo en la garganta, buscando tu voz para expresar en un grito lo que sientes.
A veces escribir en segunda persona te hace intentar ver todo esto desde fuera, y sigue siendo igual de bonito.

lunes, 31 de diciembre de 2012

2012.

Son tantas las cosas que han ocurrido durante este año que no sé exactamente como resumirlo todo. Quizá porque ahora me doy cuenta de cuanto he cambiado en un año. Es impresionante como ha cambiado mi punto de vista en cuanto a todo.  Brindo por todas las personas que han llegado a mi vida este año, por todo lo que me han aportado, por todo lo que he aprendido, para bien o para mal. Por lo difícil que han sido muchas cosas, por todo lo que he llorado y por todo lo que he reído. Por las veces que he decidido mandar todo a la mierda, por cuando le he dado más oportunidades a gente que no lo merecía, por todo el daño que hacen las palabras que al final te hacen más fuerte. Brindo por todos los buenos momentos, por las escapadas a Cádiz, por cuando iba a Suanzes con sonrisas de oreja a oreja, por mis apasionantes veranos,  por cosas que he perdido pero se que no quiero recuperar...por el valor de irme a Estados Unidos tanto tiempo. Brindo y doy eternas gracias porque todo me este yendo tan bien aquí, por  amigas que no me merezco, y por la persona que me hizo ver más allá de donde probablemente yo no quería ver. Brindo porque este año ha sido el más intenso de mi vida. He madurado como la que más, he hecho cosas que nunca pensé que haría y también he vivido cosas que nunca pensé que viviría. Brindo por las sonrisas, pero también por las lágrimas. Supongo que todo nos hace más fuertes. Nos hace ser nosotros mismos. Gracias por este 2012 a todas las personas que han formado parte de él. A las que ya no están, a las que se fueron sin poder evitarlo, y a las que se despidieron con un "hasta luego" que significa "volveremos a vernos". Escribo esto desde el asiento del copiloto de un coche, está lloviendo, no tengo extremados planes para esta noche, y vestido tampoco. No voy a cenar cerca de casa, ni voy a comer marisco y jamón. Pero estoy cerca de gente que quiero. Lousiana siempre estará en mi corazón, no sabéis cuanto puedo querer a algunas personas. Soy feliz, que supongo que al fin y al cabo es lo que importa.
Feliz año nuevo a todos. 
Andrea. 

sábado, 10 de noviembre de 2012

"Soy la profe guay", que dice todo los días.


''Siempre he sido la típica chica que verdaderamente le da igual todo menos ella misma. La persona más importante de tu vida eres tu mismo, pero ahora me doy cuenta de que verdaderamente lo mío era extremo. Siempre preocupándome solo por mi, porque no veía, o no quería, ver los problemas de los demás. Necesitando una explicación y respuesta para todo cuando hay cosas que no o necesitan. Faltándole el respeto a cosas que simplemente no son cotidianas en mi vida y por eso, son erróneas. Y de repente un día aparece una persona que inconscientemente te da razones suficientes para empezar a pensar. Y es como sí de repente despertarás de aquella especie sueño en el estabas. Y te das cuenta de que el mundo no es sólo tu país, tus amigos, tus costumbres. Que la vida no se basa en un cuadrado del cual no puedes salir. Que hay más lugares por descubrir donde para lo que a ti es extraño para el resto del mundo es algo muy común. Si me preguntan hace 3 meses, que pienso de la gente religiosa, probablemente diría, con estas mismas palabras, que no tengo tiempo para pensar en tonterías. Que no creo en nada de eso. La diferencia entre hace 3 meses y ahora es que a día de hoy añadiría 'que la gente que lo hace no está en un error'. Cuando sales de tu vida cotidiana aprendes tanto a respetar a la gente que empiezas a respetarte realmente a ti mismo. Juro, y repito, que estoy cambiando. Seguiré siendo la Andrea loca de siempre, pero con una gran historia a la espalda por contar. El 'como aprendí a aceptar que el mundo es más que yo misma'. Y a mi me ha ayudado muuuuucho una persona insconcientemente. Se que es raro, es una profesora. Es como WTF? Pero...es la jodida persona más cristiana que conozco. Si la hubiera encontrado en España la habría llenado de etiquetas. 'Esta loca', o algo por estilo. Y estando aquí en un principio pensé 'que...?', pero ves, que cuando tu a ella le dices que tu no eres religiosa, te acepta, te atiende y te respeta. Y es cuando te das cuenta que tú quieres ser así. Que a mi cuando esta persona me viene todos los días,  y me dice 'te quiero', se me cae el  alma a los pies. Que yo nunca digo te quiero, ni soy cariñosa, y sinceramente creo que siempre lo he dicho porque ni me lo ha dado en casa correctamente ni lo habría probado nunca, y como yo siempre desde un principio decía 'esto no me gusta, no me abraces', la gente lo sabía y no lo hacía. Cuando esta persona, que no te pregunta, y simplemente te mira, te sonríe, y dice con un perfecto español (que practica y todo, eh) 'Andrea, te quiero' y te abraza, te das cuenta de que a veces si se necesita. ¿Por qué no? Y la coraza va desapareciendo poquito a poco. Todos, inconscientemente, elegimos en nuestras vidas a las personas más similares a nosotros mismos que encontramos. Juro que ella es la persona más distinta a mi que he conocido nunca. Hace 3 meses la habría juzgado tachándola de cualquier cosa simplemente por no creer o hacer lo mismo que yo. Ella nunca ha abierto boca diciendo una palabra mala sobre mi. Aún sabiendo lo  distintas que somos, me quiso. Y juro que esta haciendo todo esto es más fácil. Que me esta cambiando. A mejor. Cambiar tu forma de pensar. A respetar. Llevo toda mi vida hablando de esa palabra sin de verdad saber lo que significa. Cuando mamá o papá os dice 'no todo tiene que ser malo si lo miras desde otro punto de vista' lo dicen de verdad, y no te das cuenta del auténtico significado de esas palabras hasta que no lo vives. Yo siempre necesitaba una respuesta para todo, y ahora, esta persona que me ayuda tanto hace cosas en su vida por las que no se necesitan una respuesta, porque es simplemente su vida, como ella quiere, cuando ella quiere. Y aprendes a aceptarlo. Y a no necesitar una explicación. Simplemente es distinto. Y olvidas la palabra 'raro'. Porque no es raro. Es diferente. No tengo vida suficiente para agradecerle a esta chica, que no mujer, tiene 24 años, por favor, todo lo que hace. Lloro...no se ni porque lloro. Lloro porque quiero aprender todavía más si cabe de la vida. Lloro porque he perdido muchos años sin decir te quiero a gente que realmente lo hago. Lloro porque me emociono cuando ella me lo dice a mi. Lloro porque he abierto los ojos. Lloro porque todavía no me creo que haya sido capaz de entender cosas que nunca pensé que haría. Lloro porque soy muy feliz. Nunca tendré tiempo suficiente en mi vida para agradecerle todo esto. Gracias de corazón, aunque lo hayas hecho inconscientemente. Por no juzgarme, por quererme, por hacerme ver más allá de uno mismo. Un día le dije en plan de broma 'te odio', ella se río, me miro, y seriamente, dijo 'eso es imposible, no puedes odiar me por todas las cosas que hago por ti', y se me callo la boca como a los tontos de la razón que tenía. Venir a Estados Unidos ha merecido la pena porque he conocido hermanas. Cómo se puede ser tan amigo de alguien en tan poco tiempo, sobre todo cuando no hablan tu mismo idioma. El corazón no entiende de razas, costumbres, religiones o países. Ahora entiendo muchas cosas. Viva el respeto y hacerse respetar. Que no se nos olvide nunca que nosotros somos quien queremos ser, y yo he decido ser yo, pero un poco más buena. ''

viernes, 15 de junio de 2012

Nota informativa para no informar.

Hola amiwitos, ¿qué tal? Puf, hace más de un mes que no abro esto. Algunos pensaréis que esto es una entrada nueva con algo de interés, pues no, es una nota informativa para no informar. Bueno en verdad un poco sí, os tengo un poco abandonados. Resulta que aparte de escribir e ir a Suanzes también tengo que estudiar, y he estado muy liada. Aparte de temas personales que se han estado metiendo por medio desde hace meses, pero en fin, eso es otra historia. Prometo intentar volver a actualizar esto como antes, aunque la verdad, será complicado. Me esperan meses chungos, lo que queda de Junio será Estudiar-Despedida de Otra Movida ( D U E L E )- Tren a Cádiz. Todo esto en dos días. Julio...puf, no sé. Supongo que tampoco tendré mucho tiempo por diversisímas cosas. Y Agosto...Agosto quien sabe. Llega un momento de mi vida que no sé exactamente que voy ha hacer. Estoy loca, eso sí. Solo se me ocurre ami con la edad que tengo, sola, y sin ni puta idea de inglés lanzarme a la aventura. Pero bueno, a veces hay que tener un par de huevos, aunque yo empiezo a preocuparme, joder. En Agosto, no sé cuando, parto hacía los Estados Unidos de América (he puesto el nombre corto, claramente). Mis expectativas son subirme en una mesa del comedor, empezar a cantar y que todo el mundo se sepa la canción y la coreografía del baile, liarme con el chico guapo del equipo de Baloncesto y hacer un musical con una fiesta de Primavera y un buen acompañante para el baile, por no olvidar las fiestas con ponche rosa. Pero en vista de que eso solo pasa en High School Musical, creo que me voy a tener que conformar con vivir allí un año, aprendiendo inglés, viendo más negros que en España (cuidaó), siguiendo a mis ídolos desde el otro lado del charco y escribiendo mucho. Pero mucho. En la vida la verdad, no sé muy bien a que aspiro, quien me diera llegar a ser una buena escritora y periodista, pero todo está por ver. Por ahora, solo puedo tener un blog, un proyecto de libro que ya anda en proceso acelerado y un año en EEUU aprendiendo inglés. Creo que por ahora es suficiente, después, quien sabe. Pero tengo claro lo que quiero y busco. Soy Andrea Ylodemás, voy a ser periodista y escritora, porque me da ami la gana. Una de las cosas más difíciles será no comer jamón, pero a parte de eso, mi pequeña. La voy a echar mucho, mucho de menos. Pero solo será un año. Espero que todo salga bien. Y llegar lejos, porque no. Os contaré por twitter (si es que me dejan internet) todo lo que vaya pasando, os comentaré si allí de verdad comen pastel de carne y crema de cacahuete (no me digáis que no lo habéis visto en las películas) y por supuesto, a través del blog. A cambio os pido que me digáis novedades de Anna. Dani está en Guasap, por lo que no me preocupo. Pero Anna es importante. Cualquier detalle que tenga algo que ver con ella, me contáis. Un bes...JAJAJAJAJAJNo, un abrizo a todos. Sus quiero musho wapiximos.

lunes, 7 de mayo de 2012

Sueña que no estás triste.


La joven solo pudo respirar. Tumbada en la cama con los ojos cerrados, el corazón en
un puño y el alma susurrando sus recuerdos. El miedo a equivocarse o a haberse
equivocado. La historia de los temores.  Tener el presentimiento de que las cosas no irán
bien, e imaginar modificar lo que vendrá, por la cobardía de lo malo que pueda venir.
Y solo le quedaba soñar.  Dio un par de vueltas en su cómoda cama, intentando hacerle
un hueco a tantos sentimientos que ni siquiera ella conocía. O no quería conocer.
Pero pensó que era mejor así. Soñando libre. Sin un reloj que cuente las horas que
quedan. Sin un aviso previo. Tan solo con su mente.  Olvidando los motivos de su
sufrimiento. Y siendo un poco más feliz.  Soñando que no está triste. Con el corazón
hablando a gritos. Y cerrándole la puerta.  Porque a veces, aunque sea en pocas
ocasiones, tanto el corazón como la mente se equivocan, y la solución, simplemente,
está en soñar.

sábado, 31 de marzo de 2012

El tiempo espera.

A veces tienes miedo a perderlo todo, o simplemente ha hacer algo que pueda llevar a ello. O puede incluso que tú no seas el culpable de dejarlo marchas. Simplemente dejar que todo pase. Sin recuperarlo nunca. Como el tiempo. Pasamos las horas esperando que ocurra algo extraordinario, pensando las posibilidades que tenemos que aquellos siga ahí, esperándote. Y sientes ese vértigo al olvido. A pensar que no estará, o sí, pero no de la misma manera. Y puede que lo pierdas con una sonrisa o con una lágrima. Pero sigues sintiendo esa agonía que te deja atrás, como el mar. Y piensas que es una simple ola. Como un sueño, que se eleva hacía lo alto para luego romper en la orilla, sin más. Y es posible que sea así, o puede que no. Pero sigues recapacitando. E imaginas como será si desaparece, en donde sacarás las fuerzas para recuperar ese pedazo de tu alma que desaparecerá con ello. Y con recuerdos que nunca olvidarás que irán desvaneciendo. Y entonces vuelve el vértigo y el miedo a equivocarte. A esperar de nuevo al tiempo. Y cuando quieres darte cuenta, es tarde.

domingo, 25 de marzo de 2012

Hoy, sí.

Hoy te has puesto más guapa que nunca. Has mirado lo más bonito que había en tu armario, o no, quizá sea solo una simple camiseta que nunca te había gustado pero hoy, las ves bonita. Porque el día de hoy es bonito. Y porque no hacen falta más razones para ser feliz. Y vas a salir de casa y oyes su voz de fondo pidiéndote un bolígrafo. Un simple bolígrafo. Y no sabes para que lo quiere, pero tampoco te importa, porque es solo un ejemplo más de que te necesita, aun siendo solo una tontería. Pero una tontería de las bonitas. De las que cuando vayas a darle el móvil el te va a mirar con los ojos con los que te mira siempre. Y no se va a molestar en preocuparse si hoy vas más o menos maquillada, porque él, aun conociendo tus defectos, siempre te verá igual de perfecta. Y te preguntas el tiempo que has tardado en encontrar a alguien así. O en cuanto durará el ser feliz. ¿Eso se gasta? Y sabes que si, pero esperas que el fin de todo aquello tarde mucho en llegar. Lo suficiente para pensar que todavía quedan motivos para seguir adelante con él. Y sabes que este ha sido un camino difícil. Y que has luchado por llegar a la meta. Y que él estaba allí esperándote. Pero sabes que hubieras recorrido el mundo entero con tal de encontrarlo. Porque el mundo es muy pequeño cuando estas enamorado, y eso lo debes de saber tú más que nadie.

domingo, 12 de febrero de 2012

La opción de 'apagar' existe.

No entiendo estas nuevas modas de hoy en día de las cuáles sin ellas ahora mismo no podría subsistir. Sí, me refiero al maravilloso twitter y tuenti y la dependencia que tenéis todo de aquello. La diferencia entre muchos de vosotros y yo es que si yo estoy en la calle, con mis amigos, no me dedico a estar dándole a las teclas cada dos minutos, hablando con fulanito o con fulanita. Si he quedado, he quedado. No me dedico a estar enganchada a una máquina, coño. Y luego, cuando a esa gente le dices, 'anda ciérralo que estás con nosotros' te conteste, 'no, estoy hablando'. ?¿ Has quedado conmigo. Estás conmigo. Apaga tu puta blackberry y diríjeme la palabra. Luego también están los que te conocen ese mismo día y cuando llegas a casa tienes una mención/comentario 'te quiero guapa'. ¿Pero cómo que me quieres? Espera, seguro que te ha enamorado mi forma de decirte 'hola', porque no hemos hablado más. Soy muy fan de los 'te quiero' superficiales. Me resultan graciosos. Es como 'te quiero mucho, me ha encantado haber estado estos 5 segundos contigo'. Guau. Bueno, en fin, que yo también tengo un móvil con internet, pero lo llevo en el bolso. Apagad las blackberrys, los iPhone, etc cuando estéis conmigo, porque la próxima vez que me digáis que 'no lo podéis cerrar ahora', me voy sin que os deis cuenta y, ya si eso, os dejo un privado.

domingo, 29 de enero de 2012

Tengo un novio genial que no existe.

No necesito que seas moreno de ojos verdes, aunque para que me voy a engañar ami misma, si eres así, mejor. Tampoco necesito que midas 1'80 y que te las lleves a todas de calles, ni que tengas una moto con la que siempre soñé que mi novio tendría. No quiero que seas extremadamente delgado, no me importa que no estés cuadrado ni que pases dos horas diarias en el gimnasio porque vayas a pensar que de lo contrario no me gustarás. No necesito que vistas de Tommy Hilfiger ni que tengas unas Vans, a mi me gustarás con una camiseta de superhéroes del Pull y unas deportivas. No quiero que tengas dinero, al fin y al cabo con un baño, una cocina y una habitación, se vive. No necesito que vivas en Nueva York rodeado de los mejores lujos que nadie pueda imaginar. Yo, lo único que quiero, es que aparezcas. Se dice que todo el mundo tiene una especia de media naranja en alguna parte del mundo, por lo que sería conveniente que empezaras a aparecer. Por favor y gracias, querido desconocido.

sábado, 7 de enero de 2012

Dichosa bufanda gris.

Entras a la tienda y ves una bufanda. Gris. ''Como me gusta esa bufanda gris''. La admiras. Quieres que sea tuya. Miras el precio. No es cara. Bien. Y entonces empiezas a hacer el tonto, te la pones delante de la cara y haces bromas con tu amiga, quien se ríe por miedo a decirte que no tiene gracia. En realidad lo hace por cumplir. Ahora te da por mirar a través de los agujeros de la dichosa bufanda. Que absurdo es. En cada uno de esos pequeños orificios ves una cosa distinta. Una lámpara si miras hacía arriba. Una baldosa si miras hacia abajo. Y un chico si miras hacia delante. ''Que chico más guapo''. Piensas. Normal, está tremendo. Y entonces él, que ve que estás haciendo el gilipollas, y eso le llama la atención, te mira. Y se acerca y empezáis a hablar. Y compráis la bufanda juntos, mientras le explicas lo mucho que te gusta. Tu amiga te dice que se marcha a casa. Ella se va sin nada y tu con una bufanda gris y buen partido. Y te da el teléfono y te invita a salir. Y pasáis una buena tarde juntos. Y esa noche también sales, con él.  Y con tu bufanda.Y bebes y fumas. Y sabe dios que más hiciste...bueno, en realidad si lo sabes.  Pero te cuesta entrar en razón. ''Creo que me he enamorado''. Y él te llama al día siguiente. Y al siguiente. Y al siguiente. Y termináis más que juntos. Y al final él te quiere. Y te das cuenta de que tú a él también. Y al paso de los años él te dice lo bonita que era aquella bufanda que compraste cuando os conocisteis y lo tonta que parecías con ella en la tienda haciendo bromas con tu amiga. Y la conclusión que sacas de aquello es que fuiste a comprar  de lo aburrida que estabas, que entraste en mil tiendas y nada te gustaba, que diste con una bonita bufanda, que a través de los agujeros de esta miraste, y dio la casualidad de que de toda las personas de la tienda el agujero coincidió con su cara. Que él te miró de lo patética que eras y que terminasteis con un final feliz, por el momento. No os digo que una bufanda gris os vaya a encontrar el amor de vuestras vidas. Ni que el chico más guapo del mundo os vaya a esperar en la puerta de la tienda con un ramo de rosas y cuatro mariachis cantando. Solo digo, que a veces, pasa.

miércoles, 23 de noviembre de 2011

Bonito día el de hoy.

Hoy es uno de esos días en los que se ha despertado con ganas. ¿Con ganas de qué? De infinidad de cosas. Todo lo que se le ocurra. Está dispuesta a cualquier cosa, a cualquier reto, a cualquier prueba. Hoy es uno de esos días en los que el sol asoma por la ventana con un tono diferente. Más cálido y cercano, haciéndolo todo más fácil. Hoy es uno de esos días en los que quiere disfrutarlo en condiciones. Vistiéndose con sus mejores ropas, maquillándose más de lo normal, quedando con sus amigas de toda la vida o yendo a visitar a sus padres. Hoy es uno de esos días en los que se siente libre, en los que tiene la seguridad de que nada ni nadie la va a prohibir disfrutar de la vida como se merece. Hoy es un nuevo día. Hoy los gritos, llantos y golpes del pasado no importan. Hoy él ha desaparecido. Hoy es una mujer diferente. Y gracias a días como hoy ella y muchas más consiguen superar el reto. Salir adelante. Con todas sus fuerzas. Dando a entender lo mucho que valen. Diciendo todo lo que no pudieron decir. Extinguiendo el silencio que había en su interior. Ojalá hubiera más días como hoy. De esos en los que solo importa ser feliz. De esos en los que te renuevas interior y exteriormente. De esos en los que decide vivir el presente como si fuera la única meta que existe. Pero gracias a dios los días como hoy están comenzando a ser más frecuentes. Gracias a dios ahora no se esconden. Gracias a dios ella ha cerrado una puerta y abierto otra. Ahora disfruta de una plena libertad. Con la capacidad de caerse y levantarse por sí misma. Sí, hoy es uno de esos días.

lunes, 14 de noviembre de 2011

Me encantan mis botas y mi falda.

Me gustaría salir a la calle con unas botas feas. De esas de plataforma rollo años 80' que ya no se llevan. Que la gente me mirara por la calle con gesto de superioridad, intento hacerme ver lo feas que son mis botas y lo guapos que van ellos. Me gustaría ponerme esa falda que tanto me gusta. Que no es precisamente bonita, pero que me la regalo alguien importante para mí y que solo por el significado que tiene merece la pena lucirla. Y que al salir a la calle tengas que ser el centro de las críticas ajenas. Me gustaría hacer miles de cosas sin que repercutan en mi. Poder ir como yo quiero, como a mi me gusta. Poder llevar mis botas feas con la falda hortera, pero ser feliz a sí. No tener que preocuparte del que dirán. Desgraciadamente soy de ese tipo de personas a las que le afectan las cosas de ese estilo. Y no si lo dice la gente que no conozco, que ya ves tú, si no la gente cercana que sabe que te duele. Es ahí cuando te das cuenta de quien sí y quién no. Quien te dice que las botas son feas pero no lo hace con un mal fín, y tú ríes y se lo afirmas, y quién te dice que la falda es hortera para sentirse más agusto con ellos mismos. Pues a mí me gustan mis botas feas y mi falda hortera, y no me lo puedo poner porque siempre hay alguien que está en desacuerdo contigo, que critica todo lo que haces o dices. Que te dice 'yo acepto que te gusten Dani Martínez y Anna Simon' pero solo lo dice por cumplir, porque si a sí fuera sabría que esto para mi es importante. Una vez hace gracia y lo aceptas. La segunda haces oídos sordos. Y a la tercera estás hasta los huevos. Lástima que yo ya haya aguantado mil millones.